lunes, 7 de octubre de 2013

¿Quiénes los querrán tanto?...

Advertencia: recuerdo a todo aquel que desee leer esto que todo lo escrito es meramente subjetivo, no hay un deseo de enriquecimiento en el trabajo teatral ni nada por el estilo. Es una mera opinión personal que puede galardonar o echar total mierda a un trabajo en Puebla. De una u otra forma, es sólo el ocio de salir de casa ver una obra de teatro y escribir sobre lo visto. Se ha dicho.


Fue el Foro de Teatro Universitario organizado por algunos alumnos de la BUAP y decidí a ver una de las obras que estaban exponiendo en el teatro del complejo: "Nosotras que los queremos tanto" escrita por el maestro Hugo Salcedo, misma que fue llevada a Marruecos para representar a México.


Varios de mis compañeros y algunos de mis actores o quienes tuve la oportunidad de trabajar participaron en esta obra para una de las materias que tuvieron con la Doctora Cristina. Al iniciar la obra hubo una idea muy curiosa que me vino a la mente: Claro, te muestran unas cosas de tono mambú con moños estilo mexicano y te remite a México de una u otra forma... por supuesto es lógico a presentarse en un festival internacional en Marruecos (que por cierto, me enteré que la obra fue estrenada allá). Y entonces me vino a la idea otro detalle: se ven unas feas, pero MUY FEAS mamparas en el piso junto a unas sillas amarradas de una manera muy rara que todo al final resultaba como si estuviera en la bodega del colegio antes de que sacaran todo con ratas muertas y pijos deshidratados. Entonces vino otra idea que le comenté a mi compañera de junto: ¿porqué será que todas las obras de la doctora tendrán la misma estética? - llegamos a la conclusión que ya es su propio estilo extraño. 


Con los actores, la obra inició de una manera realmente maravillosa que me llevaba un poco en sí la primera impresión de cuestión muy mexicana. Los actores y actrices llevaban distintas máscaras de colores y animales y realizaban formas "salvajes" que la verdad me agradaron bastante. No entendía para que rayos lo hacían pero suponía que al final lo entendería (cosa que no pasó.. pero se veía bien). Entonces la obra comenzó a través del texto-diálogo. A partir de ahí empezaron a perderme y confundirme. 


La obra hasta cierto punto parecía simple: una serie de scketches (o eso comprendí hasta llegar a la mitad de la obra, antes sólo trataba de descifrar qué sucedía) que hablaban sobre la mujer en una posición universal pero además particular en distintas partes del mundo. Este asunto me pareció demasiado forzado en propuesta escénica porque con la forma que nos lo presentan desde las maravillosas máscaras tipo alebrije hasta la ropa y los colores mexicanos... nos dicen con mentiras que realmente nos hablan de repente de China, en otras ocasiones sí de México, otras de casas adineradas, etcétera, etcétera... 


Toda esta incomodidad de no saber que pasa o qué entender me llevó a pensar que todo era como una mentira. Como si me forzaran a creer que todo es mexicano cuando de repente hablan de cosas de otros países y de otras épocas... fue para mi extraño de repente ver a la virgen versión mexicana en tierra de Jerusalén. Quizás era más convincente China porque sacaban unos harapos para las manos y eso sí se los creí pero lo demás me llevó a cierta confusión. 


Uno podría decir: está muy bien... llegué a la mitad de la obra y apenas entendí que todo es en otro tiempo y espacio cada escena, momento, scketch, o coso extraño. Pero llegamos a un punto en que ni siquiera las interpretaciones apoyaban para ello. Hubieron dos mujeres en escena que tenían una bella presencia y otro chico porque era muy alto, pero de ahí en fuera pareciera que veíamos a un grupo que no era grupo. Cierta desorganización excepto por las partes en las que bailaban (se agradece eso a pesar que faltaba sólo un pequeño porcentaje de seguridad).


Viendo también la iluminación... eso mató mi deseo de ver teatro en ese espacio (P.D.: tomar nota de lo que no se debe hacer para mis montajes). Siempre que había ido a ese teatro lo percibía de una forma gigante y bella. La última vez tuve la oportunidad de ir atrás y ver inclusive la bodega y uno que otro camerino. Ahora, con esta obra, sólo estuve en butacas pero la iluminación abarcaba tanto espacio.. pero TANTO... que me hacía ver un teatro mas no un espacio teatral. El teatro fue desnudado en su TOTALIDAD y veía casi las paredes de metal... las piernas negras que contrastaban con los colores y tantas cosas que la magia de la luz nos puede dar en un escenario y cambiarnos de ubicación que me dolió perder esa sensación que podemos confundir como "magia" y ver un trabajo.. sí... universitario mas aún no forjado como para algo profesional.


Después tuve la oportunidad de platicar con los actores. Algunos me comentaron que tuvieron bastantes problemas con la iluminación ya que la directora no se encontraba a causa de salud (esperemos ya esté mejor ya que comprendo esas terribles situaciones siendo teatrero) y por consiguiente no sabían con exactitud cómo hacer. Así pues, tenían los nervios terribles. Por desgracia para mi.. yo no sabía eso antes de ver la obra y por lo tanto todo esto fue lo que me llegó.


La obra, el escrito, en sí es maravillosa. Lo malo es.. vaya no sé que decir, me parece que todo está arriba y espero que si desean continuar con este proyecto puedan realmente unirse como equipo, entender lo que hacen en escena a través de este texto y no caer en ciertos clichés que alguna actriz mantenía de ella misma y que entiendan que esto que hacen debe ser por amor no por obligación. Encontrarle un sentido a lo que hacen ya que no es para ellos sino para nosotros el público.


"El escenario debería ser como una cuerda floja" así podrías arriesganrnos rriesgarnos cada día que pisemos el escenario.

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