Advertencia: recuerdo a todo aquel que desee leer esto que todo lo escrito es meramente subjetivo, no hay un deseo de enriquecimiento en el trabajo teatral ni nada por el estilo. Es una mera opinión personal que puede galardonar o echar total mierda a un trabajo en Puebla. De una u otra forma, es sólo el ocio de salir de casa ver una obra de teatro y escribir sobre lo visto. Se ha dicho.
CALDERO AL REVÉS
Llegué a este nuevo espacio en Puebla llamado ENTREACTO. Ya había estado ahí en una sola ocasión para apoyar como diseño de maquillaje a una gran compañera de teatro, pero esta vez fue para ver el trabajo de una compañera y otros conocidos que reconocí en su momento.
¿Por dónde empiezo? esta obra ha sido una de las primeras en la que no sé por donde empezar realmente... comencemos por su publicidad:
Ya tenía noción de esta obra por la publicidad que rondaba por facebook pero he de confesar que en lo absoluto me llamaba la atención, incluso suponía que era una obra realizada por chicos de preparatoria o en su defecto de algún antro mal pagado. Una publicidad que me incitaba a específicamente dos cosas que vería: una pastorela... o simplemente un show de chicas que bailarían en un tubo.
Por triste que lo lea, es cierto: no existe una claridad en el cartel de lo que quieren expresar, sólo hay un enorme ojo tipo big brother aka. hombre morboso que ve a la chica de rojo. Ahora que me pongo a observarlo a detalle tiene escrito textos de la obra que ni siquiera dan gusto por leer por la forma distorsionada que se pone (probablemente de ahí mi idea de que era una obra de preparatoria... ideas incomprendidas). Me parece que lo único que llama la atención son los zapatos de la actriz.. algo que lleva a pensar si es photoshop o real.. cosa que sería difícil de entender sino has visto la obra ya que pareciera que el cartel fue echo con el programa de Paint.
Llegando al sitio se me hizo bastante triste el ver que no había público para la obra ya que mi acompañante y yo eramos los únicos ahí. Poco después se unieron tres personas más y entonces eramos todos nosotros incluyendo a dos pequeños que reconocí por ser hijos de una de mis actrices favoritas que también fue compañera de la carrera. Siendo así, al esperar que iniciara la función, veía como un señor entraba y salía con cables, mismo hombre encargado (supongo) del funcionamiento del teatro siendo un poco incómodo para comenzar a adentrarse en la ficción de la escenografía.
Siendo así... y pensándolo bien... la escenografía era algo realmente... no encuentro las palabras, quizás ya que era sólo una mesa junto con un aparatejo en forma de cuernos, ambos rojos. Igual, había una cadena colgando donde se veía un libro grande. Quizás con los años me he amargado mucho al ir a ver teatro y por consiguiente me he convertido bastante estricto (mamón) para disfrutar una obra, pero el echo de ver que quieren ambientar un escenario con humo e iluminación pero que a su vez pueda ver como la máquina que echaba el humo, que inclusive era más pequeña que la mía, se asomaba y se notaba como si fuera un pequeño niño de primaria disfrazado de árbol en una obra escolar que quería ser visto.
Comenzando por fin la obra, puse mi total atención pero por más atento que estaba... se me iba siendo imposible con el paso de los diálogos: un personaje, que era la muerte, hablaba de una manera tan extraña y con una necesidad para le teatro de que pudiera PROYECTAR su voz para escucharle por lo menos. Fue algo que provocó cierta ansiedad en mi. Realmente estaba abierto y consciente de querer escuchar y recibir todo lo que ellos querían darme... pero se fue haciendo imposible por la extraña voz rasposa y oscura (que daba la impresión que estaba demasiado sobrepuesta) que no me permitió disfrutar de lo que venía.
De la nada apareció un pirata que llegó a tener problemas de pronunciación pero que resolvió bastante bien provocando algunas risas con su personaje y después, sin saber cómo, llegamos al infierno, inframundo o tal vez a México porque el diablo y una diabla estaban ahí. Y hago mucha referencia a México porque el personaje del diablo tenía dos cosas que llamaron mi atención: una máscara de látex roja con una iluminación roja y maquillaje rojo en brazos mal puestos que por la textura de la máscara por sus venas y forma osea ... para mi llegó a funcionar de alguna extraña manera... a un 80% pero sus ojos llamaron más mi atención porque eran idénticos a los de los personajes de Trino el comic mexicano de crítica política.
A esto, sucedieron muchas cosas, tanto la ceguera del diablo que cuando abrió los ojos yo esperaba algo muy llamativo pero resultaron ser unos ojos humanos, hasta la coqueta interacción de la diablita con el público que ayudó a establecer un ritmo en la obra. La extraña estética de un rojo semi fluorescente que se conectaba con el pirata pero se perdía con los diablos y se desvanecía una idea y otra con los vestuarios que resultaban verse como comprados y no echos a la medida.De ahí en fuera las interpretaciones, la dirección, los vestuarios y la obra en si... no llegaron a llevarse bien. Era un todo mezclado con todo. Una especie de caldero burbujeante de bruja que sólo aquellas hechiceras sabían lo que borboteaba frente a ellas.
Me parece que al haber tantas cosas en una sola sin tener una claridad exacta para expresarlo hacia nosotros, el público, llevó a que la comunicación tanto hermenéutica como de fabula y de interés por transmitir un mensaje al público se perdiera después de ver a un diablo intenso convertirse en Sailor Moon.
En mi opinión siento que el texto que trabajaron no fue el adecuado para este grupo. Daba la impresión de que veíamos una pastorela mexicana filosófica ya que nadie entendió nada. Nos divertíamos, sí, pero eso fue por las características de un sólo personaje femenino que llevaba al público a través de sus propios fallos de caracter. Eso fue realmente interesante: como un personaje ficticio (no real en nuestra vida cotidiana, sino fantástico como es una diabla) tenía características mas humanas que todos nosotros como espectadores. Y eso, precisamente, es lo que te da el texto. Es lo que el actor debe trabajar y el director tiene que reconocer desde antes de llamar a sus actores para implementarlos ya sea directa o indirectamente.
Por desgracia las interpretaciones se veían de un estilo tan anticuado para la actualidad y para el tipo de obra que debían trabajar que no resultó graciosa sino seria y desgarradora cuando el texto, daba la impresión, que no quería tomar ese camino. Que vaya... ¿cómo podría yo, ignorante, saber eso si ni siquera supe de que trató la obra? Sólo comprendí el asunto de la amistad y la ignorancia sujetas a una co-dependencia hacia un no se qué que cambiaba de sexo para volar hacia la luna, el cielo o quien sabe donde. Al subir al escenario fueron los abrazos para los actores porque sin importar que hayan presentado, era justo felicitarlos porque tuvieron la fuerza para estar en un escenario y preparar algo que tuvo una visión pero que tristemente ese día no dio a satisfacer de forma clara.
Ocios Teatro.


