lunes, 7 de octubre de 2013

El Punto... y aparte (Festival de Teatro Universitario LAD BUAP)

Advertencia: recuerdo a todo aquel que desee leer esto que todo lo escrito es meramente subjetivo, no hay un deseo de enriquecimiento en el trabajo teatral ni nada por el estilo. Es una mera opinión personal que puede galardonar o echar total mierda a un trabajo en Puebla. De una u otra forma, es sólo el ocio de salir de casa ver una obra de teatro y escribir sobre lo visto. Se ha dicho.

Directamente después de lo que fue el Foro Internacional de Teatro Universitario se empezó a celebrar el Festival del Teatro Universitario (a cargo de la maestra Lupita Carpinteyro). Dentro de este festival (sorprendentemente) comenzaron a traer obras de grupos teatrales... pero no grupos teatrales universitarios, todo lo contrario, sino grupos que ya eran con personas egresadas o independientes o por lo menos la mayoría lo eran (¡VAYA! hasta que dios me escucha, ¿¡cómo carambas queremos crecer como universitarios sino vemos trabajos ya profesionales a los cuales tener una referencia más clara de lo que deberíamos de estar haciendo o por lo menos de ver lo que se está haciendo fuera de todas las universidades de teatro!?). 

Las obran se han presentado dentro de estas dos semanas de las cuales no se me ha echo posible asistir porque estamos en el mes en el que más chambitas de trabajos de maquillajes o elementos de atrezzo se me es solicitado. A pesar de eso estoy tratando de asistir a los que más pueda. 

En esta ocasión me tocó ver una obra de teatro llamada "El punto". Ésta obra que me parece viene del DF te muestra en un teatro "circular" (o en éste caso cuadrangular) donde todo sucede, visualmente, en un cubo creado con tubos de metal, un piso negro cuadriculado y actores con una interesante condición física que suben, trepan, dan marometas y buscan todas las posibilidades posibles de su cuerpo para pasar a través del cubo o subirse a él. 

En sí la obra está llevada de una manera fársica así como las interpretaciones  Hasta cierto punto hay una línea ligera que van tocando de tanto en tanto entre el realismo y la farsa. Claro que el realismo actoral se nota con tanto sudor en escena que es inevitable por parte del actor pero rompible con los gestos exagerados que de repente creaban a algo parecido a imitar a los simios o una idea extraña del animalismo humano. Los actores, por desgracia, no podía escucharlos en su mayoría. Me agradaban porque veía personajes en escena (algo que ya tenía rato que no veía) pero no podía entender la historia porque no escuchaba todo lo que decían y muchas veces es importante escuchar lo que tienen que decir los personajes a pesar de que se diga que con ver las acciones se debe entender todo (no señores.. no seamos pendejos, el poder de la palabra en escena se escucha, se siente.. Y SE ENTIENDE - tanto el público como el actor).  

La estética de la obra realmente.. pero REALMENTE fascinante. Tenían unos vestuarios preciosos que se nota que los mandaron a hacer y no los compraron en tiendas de ropa de 10 pesos.. y si es que lo  hicieron, los PINTARON o mandaron a arreglar como ellos lo querían. Todo tenía una tendencia futurista de cómo el ser humano puede llegar a destruirse como sociedad y como persona (eso sí lo pude comprender sin las palabras) incluso me recordó a la película de "Blade Runner" y "Waterworld" con Kevin Costner. Así como el uso de máquina de humo y sonorización que me recordaba a una cloaca (bastante bien en ese sentido.. ¡tomando notas, tomando notas!).

De todo esto, incluso, le pregunté al director, cuando podíamos hacer preguntas, si se basó acaso en alguna película para la realización de la obra. Él confesó que se inspiró en el libro de Kandinsky de "Punto y línea sobre el plano" lo cual me molestó un poco. Esto más que nada porque veía en escena las tremendas unidades de escenografía que en cada cara estaban "tachadas" por resortes para simular una pared. De las cuales éstas mismas creaban un punto con la "X". 

Quizás el objetivo del director era trabajar el punto como parte del movimiento y alma pero de los personajes, haciendo que el actor tenga un universo y un mismo punto. Pero si ya que estamos en el territorio de pensamiento de kandinsky ¿porqué no llevarlo a la escenografía? vaya los puntos que se realizaban en esas paredes podrían ser tocados y movidos y modificados por los mismos actores para provocar una distinta dimensión y no tenerlo todo tan cuadrado. Vaya que no me molesta como lo trabajaron, pero si hubiesen querido ir más allá esa parte les hubiese ayudado. 

En fin fuera de ciertos elementos mecánicos en la interpretación de los actores y que pareciera que sólo esperaban el pie de su compañero para continuar con la obra, me pareció una propuesta bastante interesante y hasta cierto punto divertida. Deseoso de ver más cosas con este estilo del DF que nos exige una necesidad de gritar algo en el escenario. El Punto habrá sido para mi un Punto y aparte para continuar viendo lo que este festival nos trae. 

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