La obra de teatro "Géminis" dirigida por Rodigo Mendoza y presentada dentro del Festival de Teatro Univiersitario, fui a verla por dos razones: 1. porque podía y 2. por Morbo. La maestra Carpinteyro me comentaba que de ésta obra se esperaría cierta responsabilidad ya que el director es hijo de Héctor Mendoza un gran maestro que por lo que comenta hacía cosas realmente increíbles en teatro. Por lo tanto asistí a ver la obra, sinceramente no sabía de qué trataba y sólo me puse a investigar rápidamente sobre él y su padre. En ello encontré en internet una frase que hablaba el director sobre la obra y parafraseando decía: que era una obra para arriesgarse y para público arriesgado. Vaya, pues me pareció interesante y con más ganas quise ir a verla.
Con todo esto invité a un compañero que me decía que buscaba un aliado en teatro por lo que le comenté sobre el morbo, la obra y demás y se lanzó en chinga para la escuela (ya que sólo le había avisado 30 mins antes de que empezara la obra - ¡Ups!). Llegando allá esperamos a que permitieran el acceso y entramos.
El escenario era completamente a la italiana a pesar de que parecía un poco en herradura pero sólo fue la distribución de las sillas en el espacio. En fin, la obra inició y veíamos con una iluminación muy ligera a dos mujeres que bailaban y hacían movimientos bizarros como tipo espejo (Vale.. que eso me encantó ya que me recordó un poco la tendencia de la otredad o el espejo en nuestra sociedad y las personas). Luego inició la escena con una EXAGERACIÓN por parte de la actriz "paciente" mientras hacía anotaciones el personaje de la "psicoanalista".
La obra va sucediendo, con una tendencia oscura y la psicoanalista, personaje frío y sin emociones... totalmente teórico y de pensamiento, descubre a través de la hipnosis que el paciente tiene metido a algo que pareciera "el demonio". Claro... suena interesante aunque a veces en la escena parecía una imitación chistosa mas no desagradable o no sé como plantearlo jajaja de el exorcista versión Freud. Vaya es que te presentan a una actriz que tiende a exagerar en escena (el paciente) por el simple hecho de que es un personaje emocional (lo cual no me parece malo.. sólo le pudo haber bajado rayitas a los grititos y su voz aguidita que luego molestaba y por lo mismo no se entendía ni madres lo que decía). Por otro lado tenemos a la terapeuta que cercano a caer en el cliché (como comentaba mi compañero que él sí aseguraba que caía en el cliché) me agradó realmente. Lo digo porque he visto gente que es así, en verdad lo es: pensar todo, clasificar todo, sobrellevar su vida a su arrogancia (aka. Críticos teatrales, gente de letras, literatura y filosofía... - la lista es larga) y querer tener siempre la razón y la última palabra. ME LA CREÍ.
Por eso lado los personajes me convencieron hasta cierto punto en el caso de ellas... hubo una parte después de la chistosa interpretación estilo exorcista por parte de la actriz que ella empezó a hablar poseída nuevamente... pero ahora con una voz excesivamente grave y de hombre (¡Hay WEY! en ese instante realmente me espantó) pero no era nada más que un actor que esperaba su entrada. Y claro, me sorprendió porque ya tenía rato que no veía actores fuera de escena y que esperaran casi hasta la mitad de la obra para aparecer.
El actor en sí me pareció totalmente nefasto. No me gustó. Su máscara de "demonio" o de "maldad" me pareció de lo peor porque realmente le opacaba la voz y no podía irse al público. Además de que la voz del actor no proyectaba muy bien así que salía peor (¿era eso o tenía mala dicción?). En fin, en sí su aparición no me agradó por el simple hecho de que decayó un poco la obra aunque el personaje era importante que apareciera para dar visiones de lo que realmente pasaba con los personajes. Todo enfocado hacia la otredad de la gente.
Después de esto platiqué y vi a mis demás compañeros y se les veían las caras de que les encantaron la obra. Vi al compa que vino en chinga en camión y me dijo: la obra estaba terrible, sin sentido de lo que se escribía, etcétera. Cosa que yo estuve en contra... pero debo respetar el pensamiento de cada quién. Mientras, por lo que le entendí, él veía una obra que no exponía a la maldad con cierta inteligencia, metáfora o forma de manera filosófica yo veía la maldad sólo como un mito y ambos personajes representados como la dualidad que existe en la mente de cada quien.
En una ocasión en clase de dirección en la UNAM un maestro nos decía que no podemos jalarnos nuestra mente como directores y ubicar que todo fue hecho en la mente... ¡a menos! que literal pongamos a los personajes sobre un ENORME cerebro y ser lo más visual posible (seguramente sarcasmo pero hasta me parece una interesante propuesta). Sencillamente no sé quien tenga la razón cuando uno hace teatro o cómo debe hacerse el teatro. Para mi esta propuesta me gustó, quizás más el texto pero me gustó porque refiere a cosas con las que quiero hacer en escena con elementos sobrenaturales y que pueden o no llevarse a una explicación lógica o realista. Viéndolo un poco más objetivamente... sí la obra no es realmente buena porque cuando sales no te deja nada. Es entretenida y palomera pero no te deja nada a menos que no te hayas dado cuenta que es importante para el ser humano siempre trabajar equitativamente la mente y las emociones.
Lo que puedo decir al final es que me da esperanzas que existan textos con elementos de lo que busco y curiosamente contemporáneos. Esperando así continuar haciendo esto que me llama la atención como el teatro.

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