martes, 8 de octubre de 2013

Los idiotas que se convirtieron en niños para jugar en la Nieve (Festival de Teatro Universitario LAD BUAP)

Advertencia: recuerdo a todo aquel que desee leer esto que todo lo escrito es meramente subjetivo, no hay un deseo de enriquecimiento en el trabajo teatral ni nada por el estilo. Es una mera opinión personal que puede galardonar o echar total mierda a un trabajo en Puebla. De una u otra forma, es sólo el ocio de salir de casa ver una obra de teatro y escribir sobre lo visto. Se ha dicho.

Terminando la Función de "Géminis" decidí esperarme para ver la siguiente obra. Sinceramente esperé con un poco ya a la idea de lo que vería: escuché que la obra sería actuada por chicos de preparatoria. Quizás el prejuicio iba muy fuerte al entrar y querer ver lo que veríamos pero también me quedé pensando en el valor de los chicos al presentarse en una escuela que tiene por estudios el teatro y pues también tenían derecho a ser vistos. 

La obra inició y estaba todo lo que esperaba: exageración expresiva, falsedad, recurso excesivo de la grosería (que bueno... era un texto al parecer mexicano pero aún así si se dice tanta grosería se le puede dar distintas entonaciones o significados), poses, etcétera... La obra en sí era cagada porque era claramente una propuesta chilanga, era inevitable reconocerlo. Me recordó un poco a los textos de una obra que vi en el DF sobre unos amigos con distintos trastornos psiquiátricos... una muy buena comedia. Pero en si la obra lo que más nos atrapó a la mayoría eran los mecanismos o efectos especiales que utilizaban: unas máquinas caseras (o eso aparecían  con motor integrado que se controlaban desde cabina que al girar dejaban caer pedasitos de papel blanco que simulaban la nieve. He ahí en ese momento y muchos tanto en trazo como estética que se podía reconocer la dirección en la puesta teatral.

Al final la obra terminó con los chicos despidiéndose como es de costumbre y todos los actores comenzaron a jugar con los papeles... y vale para qué lo hicieron: todos los del CAD comenzaron a hacer lo mismo y a sacar su niño interior. Tras haber experimentado un breve momento de egoísmo  falsedad y mamonería afuera del salón... pude ver que por lo menos aún existe una pizca de inocencia infantil en cada uno de nosotros y eso por lo menos hizo que la obra fuera fascinante al final. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario